Los Cucapá se autonombran es-pei, que significa el que viene, el que llega.

Viven en las localidades Cucapá Mestizo, Colonia La Puerta, Colonia Rentería, Campo Flores, Cucapá El Mayor, Campo del Prado, Rancho San Pedro y Campo Camerina, del municipio de Mexicali; en La Alberca, de Ensenada, Baja California, y en Pozas de Arvizu, de San Luis Río Colorado, Sonora; mientras que sus parientes cocopah viven sobre todo en Somerton, Arizona.

 

 

 

 

 

 

 

Son una etnia emparentada lingüísticamente con los grupos pai pai, kiliwa y kumiai, habitantes de Baja California, y con los javasupai, hualapai, yavapai, mojave y maricopa, de Estados Unidos. En conjunto conforman la familia yumana, que arribó al noroeste de Sonora y norte de la península de Baja California hace alrededor de 6,000 años.

Los antiguos cucapás eran animistas: adoración al sol, el mar, el escarabajo (que vigila la entrada al más allá y decide el destino de las almas).

Creación del hombre: Fueron creados por un dios bueno, Komat, que terminó su labor preso de la desesperación y el coraje, por lo que así como creó a los hombres, también creó fenómenos naturales que pueden destruirlos. Por su parte, el dios malo, Sipá, transformó su conducta negativa de manera forzada pero eficaz; al quedar huérfanos los hombres con la partida de Komat, Sipá se hizo cargo de esos seres creados por su hermano.

Los cucapás no profesan una religión determinada. Varios grupos, católicos y protestantes, han intentado adherirlos pero ellos continúan con sus creencias ancestrales, si bien al casarse con algunos mestizos participan de ceremonias como el matrimonio.

 

 

 

 

Al morir, acostumbran quemar al muerto o difunto junto con su casa y sus pertenencias desde hace 300 años, cuando, siendo todavía una tribu nómada, sobrevivían de la caza y la pesca en el río Colorado.

Los varones eran entrenados en la caza, la pesca y la elaboración de la vivienda (posteriormente agregan las tareas agrícolas); las niñas en cambio eran entrenadas para la recolección atinada de alimentos silvestres, así como la elaboración de utensilios requeridos para esta labor.

Los Cucapá cazadores y buenos guerreros, desde pequeños se les enseñaba el arte de la guerra y el uso de las armas, éstas eran el mazo, el palo de cacería y el arco y la flecha. La tradición oral señala un sitio ceremonial donde los jóvenes hacían pruebas de destreza en el uso del arco y la flecha, pasando esta por un arco natural en lo alto de un cerro.

Durante años se alimentaban con los productos que cazaban, recolectaban o pescaban; Podían cazar venados, conejos, topos, ratas de campo, gato montés de los cuales aprovechaban la carne y las pieles para protegerse de las inclemencias del clima.

Recolectaban gran cantidad de productos silvestres como quelites, papas y trigo. Péchitas de mezquite, de palo fierro y de palo verde, comían el tallo tierno del tule.