Los guarijíos se autodenominan macurawe o macoragüi, término que significa ""los que agarran la tierra"" o ""los que andan por la tierra"". Varios documentos históricos hacen referencia de nombres como ihíos, varohíos, warijíos, guarojíos y guarijíos. Actualmente, sólo se conservan dos de éstos.

El término guarojío designa a los integrantes de este pueblo indígena que habita en el actual estado de Chihuahua y que está emparentado con la cultura tarahumara; el de guarijío, corresponde a los que habitan en el estado de Sonora, relacionados con los yoreme.

Los guarijíos viven en el sureste del estado de Sonora en las faldas de la Sierra Madre Oriental, donde colindan los estados de Sonora y Chihuahua. El terreno es escabroso y con escasas planicies; por él cruzan varios arroyos y ríos, afluentes del río Mayo que baja al valle del mismo nombre y que anteriormente desembocaba en el mar; entre éstos están el arroyo Guajaray y el Mochibampo.

La zona donde habitan los guarijíos está comprendida básicamente dentro de los municipios de Álamos y Quiriego; al norte limita con el municipio de Tesopaco y al este con el estado de Chihuahua. La población está dispersa entre varias comunidades principales y rancherías menores para el mayor aprovechamiento de algunas pequeñas zonas de riego en las márgenes de los arroyos y de las condiciones del terreno. Los principales poblados son Mesa Colorada, Bavícora, Guajaray y Los Bajíos, además de comunidades más pequeñas como Todos Santos, San Pedro, La Mesa del Matapaco, La Mesa del Tuburi, Basicorepa, el Chinagüiro, Chorijoa y Mochibampo, entre otros; muy pocos viven en Burapaco. En Sonora establecen contacto con la población de San Bernardino, comisaría del municipio de Álamos. Las ciudades cercanas más importantes son Álamos y Navojoa.

 

 

 

 

Los guarijíos lingüísticamente pertenecen al grupo nahua-cuitlateco, tronco yuto-nahua, familia pima-cora. De esta lengua se reconocen dos variantes, que representan un vínculo entre los tarahumaras y los mayo.

En general la población es bilingüe, a excepción de algunos ancianos que no saben español. Entre ellos hablan el guarijío; para comunicarse con autoridades y funcionarios no indígenas emplean el español. En algunas ceremonias dicen en español partes del discurso ritual.

Los guarijíos poseen una gran religiosidad que combina elementos prehispánicos con católicos. No tienen espacios de culto formales. En las tuguradas, la cava-pizca, las velaciones y los cabos de año los maynates, cantores y rezadores conducen las ceremonias al ritmo de sonajas hechas de bules y con cantos guturales y repetitivos, que narran la vida de animales del monte.

Hace unos años, comunidades protestantes entraron en contacto con los guarijíos y ganaron algunos adeptos.

 

 

 

 

Sus fiestas principales son las tuguradas. La tugurada o tuburada es la fiesta con mayor presencia a lo largo del año; un hombre guarijío debe realizar en su vida tres de estas fiestas, una mujer cuatro pues se considera que ella es más propensa al pecado y debe pagar más por él.

Esta fiesta se hace por diversos motivos comunitarios además de fechas del calendario católico. Es el maynate o cantor quien entona los cantos en esta ceremonia que inicia al caer el sol y termina hasta la madrugada del día siguiente; mientras él canta las mujeres danzan, colocándose éstas entre el cantor y la cruz, cubiertas por un paño y un rosario, al lado de una barra de hierro que delimita el espacio esencial de la ceremonia. El maynate recibe una contribución en especie por su participación. La organización de la tugurada es familiar; sacrifican un chivo y preparan ""chivabaqui"", consiguen dinero para comprar café, azúcar, harina, frijoles, etcétera.

La ceremonia de cava-pizca es la más importante en la vida religosa de los guarijíos. En ella se reproduce su mundo natural y simbólico a través de la música, la danza, el teatro y la religión. Es una ceremonia en la que se celebra el ciclo agrícola anterior y se pide uno bueno para el año que inicia. De diciembre a mayo se realizan tres cava-pizcas, generalmente se hacen el día de san Isidro Labrador.

Otro día festivo es el 10 de mayo, día en que se conmemora la muerte de José Zazueta; en torno a esta fiesta se organizan actos públicos y comunitarios.

Los guarijíos hacen artesanías con materiales naturales como palma, barro, ramas y fibras, con las que elaboran cestos, petates, sombreros, angarias o angarillas (cestos hechos con tres aros de ramas trenzadas y una red de fibra natural, que sirven para portar objetos colgados en la espalda).

La base de su organización es familiar; los núcleos familiares comparten los diferentes procesos de trabajo en las tareas cotidianas.

El acasillamiento diluyó a lo largo del tiempo sus formas tradicionales de organización. Sus escasos elementos de unión eran los relativos a sus tradiciones y a su vida religiosa, para la cual se organizan en torno a los maynates, cantores y rezadores ancianos que ofician las ceremonias. Este primer cargo tiene un carácter hereditario y, en la actualidad, habrá unos diez maynates.

A partir de los años setenta, con la lucha por la tierra y la obtención de los ejidos, inicia una nueva etapa de organización. Su líder, José Zazueta, da pie a la institución de un ""gobernador tradicional""; diversos problemas llevan después a la formación de un Consejo Supremo.

El trabajo agrícola es esencialmente familiar; el pastoreo de ganado y las actividades de beneficio colectivo se hacen a través de la Asamblea General, el Comisariado Ejidal y el Consejo de Vigilancia.

No existe un sistema legislativo propio ni instancias que controlen el orden en las comunidades, de manera eventual cuentan con delegados de policía. La principal autoridad de la región es la presidencia municipal de Álamos, representada a través de la comisaría de San Bernardo. En este poblado se encuentran autoridades judiciales y militares que enfocan su labor al problema del narcotráfico en la región.

La región es controlada por los yoris, que son dueños de los ranchos; ellos financian la apertura de caminos de terracería que los comunican entre sí.